El conocimiento también se distribuye: contenido deportivo, audiencias y la economía de la atención
La teoría: de la escasez de información a la escasez de atención
Durante la mayor parte del siglo XX, el problema central de la comunicación era la escasez de información: los medios controlaban qué se publicaba, cuándo y para quién. Esa lógica definió la relación entre el deporte y sus audiencias durante décadas: una transmisión, un diario, un comunicado oficial. El economista Herbert Simon fue uno de los primeros en señalar que, cuando la información se vuelve abundante, el recurso escaso no es el dato sino la atención humana disponible para procesarlo. Lo que hoy llamamos "economía de la atención" es la consecuencia directa de ese desplazamiento: las organizaciones deportivas ya no compiten solo entre sí por hinchas o socios, sino por minutos de pantalla contra todo el ecosistema digital global.
A esto se superpone el concepto de "prosumidor", acuñado por Alvin Toffler en 1980 y ampliado luego en los estudios de cultura participativa de Henry Jenkins: el espectador pasivo se convirtió en un productor activo de contenido sobre el deporte que consume. Cada hincha que sube un clip, que comenta una jugada o que crea un meme de su club está participando en la cadena de distribución del conocimiento deportivo, muchas veces con más alcance que la comunicación oficial de la propia institución.
La realidad: la atención se fragmentó, y el contenido corto ganó la primera batalla
La evidencia del entorno digital de 2026 confirma esta dinámica con datos que ya no sorprenden pero siguen siendo difíciles de asimilar para organizaciones tradicionales: la duración promedio de atención en plataformas de video corto ronda los ocho segundos antes de que el usuario decida continuar o no. Los formatos de contenido que dominan el consumo deportivo hoy —clips de jugadas, resúmenes verticales, reacciones en tiempo real— no son una degradación del consumo "profundo" de antes: son una forma distinta de relacionarse con el deporte, con su propia lógica y sus propios rituales.
La investigación académica más reciente sobre comunicación deportiva digital distingue entre lo que llama "contenido de archivo" (el partido completo, el documental, la entrevista larga) y "contenido de contexto" (el clip, la infografía, el hilo que explica qué pasó y por qué importa). Ambos coexisten, pero con audiencias parcialmente distintas y funciones complementarias: el primero profundiza el vínculo con el hincha ya comprometido; el segundo amplía el círculo hacia audiencias que todavía no tienen una relación consolidada con la institución o el deporte. Para una liga o federación que quiere crecer en relevancia más allá de su base histórica, el contenido de contexto es hoy la principal puerta de entrada.
La intersección: el conocimiento institucional como activo de contenido
Aquí aparece una oportunidad que muchas organizaciones deportivas aún no han capitalizado: el conocimiento técnico que generan internamente —análisis táctico, datos de rendimiento, procesos de formación de atletas, decisiones de gestión— es exactamente el tipo de contenido que genera alta credibilidad y diferenciación en un ecosistema saturado de opinión. Una federación que explica públicamente cómo toma sus decisiones de selección, un club que muestra el proceso detrás de su cantera, una liga que comparte los criterios de sus reformas de reglamento, no solo están comunicando: están educando a su audiencia y construyendo la autoridad institucional que ningún presupuesto publicitario puede comprar directamente.
Esto conecta directamente con la misión de quienes trabajamos en la intersección entre deporte y conocimiento: el contenido educativo de calidad, bien empaquetado y distribuido en los formatos que corresponden a cada plataforma, es hoy uno de los vectores más eficientes de posicionamiento institucional en el deporte.
Nuestro equipo cuenta con la experiencia, la tecnología y los procesos para abordar los desafíos críticos, puesto que ya lo ha hecho con lis proyectos ed tech más relevantes de la industria del deporte a escala regional y global. Ver la tracción que genera el insight provisto por el contenido institucional adecuadamente curado y orientado a audiencias definidas es realmente significativo.
Qué pueden hacer clubes, ligas y federaciones con esto
No hace falta tener un equipo de producción audiovisual de primera línea para empezar a trabajar en esta dirección. Algunos puntos de partida realistas:
- Identificar qué conocimiento propio ya existe pero no se comparte. Casi todas las instituciones generan análisis, informes y procesos que quedan en uso interno. Revisar cuáles de esos materiales podrían adaptarse para comunicación externa, con el nivel de detalle y el formato adecuados, es un ejercicio que no requiere presupuesto adicional.
- Separar la estrategia de contenido por plataforma, no por cantidad de publicaciones. Un mismo contenido no funciona igual en Instagram, en X, en YouTube y en un newsletter. Antes de producir más, conviene definir qué plataforma cumple qué función para la institución (alcance, profundidad, relación directa con socios, etc.) y diseñar el contenido para ese objetivo específico.
- Medir la atención real, no solo el alcance. El número de seguidores o de impresiones dice poco sobre el impacto real. Métricas como tiempo de visualización, tasa de guardado o clics hacia contenido más extenso revelan mucho mejor si el contenido está construyendo relación o solo generando ruido.
Fuentes citadas en este artículo
- Simon, H. A. (1971). "Designing Organizations for an Information-Rich World". En Greenberger, M. (ed.), Computers, Communication, and the Public Interest. Johns Hopkins Press.
- Toffler, A. (1980). The Third Wave. Morrow.
- Jenkins, H. (2006). Convergence Culture: Where Old and New Media Collide. NYU Press.
- Hutchins, B., y Rowe, D. (2012). Sport Beyond Television: The Internet, Digital Media and the Rise of Networked Media Sport. Routledge.